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Plataforma Cuerpo y Ciudad

    El día martes 18 de octubre en el Instituto de Sistemas Complejos de Valparaíso (ISCV) se llevó a cabo la primera reunión de la Plataforma Cuerpo y Ciudad (PCYC) bajo la premisa de pensar en conjunto el presente y el futuro de nuestra práctica intelectual en su articulación con los problemas fundamentales de nuestra sociedad. La plataforma reúne un equipo compuesto de miembros provenientes de diferentes disciplinas, entre las cuales se cuentan la psicología el trabajo social, la educación, la teología y la filosofía. Este equipo multidisciplinar se ha organizado para investigar los distintos componentes que se cruzan en los ejes “cuerpo y ciudad”, pensando sobre todo en los aspectos que confluyen en el desarrollo de la producción subjetiva y la institución de lo social, tomando en cuenta su abigarrada complejidad. El fin de aunar esfuerzos para este grupo de intelectuales no es la mera producción teórica, sino la promoción de una práctica que asuma una dimensión crítica, promoviendo la defensa del espacio público, fundamental para las prácticas de subjetivación colectiva, precisamente ahora cuando en las ciudades actuales parece instalarse un sistema de “aislamiento colectivo” y de disminución de la esfera política, tan propio de lo humano; esfera que es el eje que garantiza el surgimiento de la creatividad, de la igualdad y salud de las ciudades en su devenir histórico.

    En el marco de una producción consciente y activa de un corpus epistémico heterogéneo pero complementario de cada singularidad, la Plataforma ha puesto atención sobre el estado de emergencia en que se halla toda reflexión crítica cuando se trata de pensar el estado actual del territorio que habitamos y los vínculos sociales primarios como, por ejemplo, la escuela, pues son los elementos que definen en sentido amplio la política y la ciudadanía, las coordenadas donde basculan la producción de sujetos como cuerpos sanos articulados dinámicamente entre sí, la construcción de su historia y la creación de su memoria.

    La reflexión conjunta aparece como la contra cara del ”hombre privatizado” (Castoriadis, 1996), que limita su capacidad creadora para poner en cuestión el sistema social que se instituye en cada operación corporal y territorial, ella nos alerta sobre el ”ascenso de la insignificancia” que instala la barbarie, en la medida que “esa sociedad se desgarra sin ser capaz de crear nada” (Vera, 1998). La ciudad actual se ha desertificado y el hombre, su habitante, se ha descorporalizado.

    Haciendo frente a esta llamada, el cometido del grupo se orienta a establecer un proyecto concreto de acción local y global. Su propósito principal será la instauración de nuevas alternativas para comprensión del sujeto, de un sujeto corporal, de cara a lo contingente, donde se transforma el espacio que, desde un punto de vista antropológico, es el tejido intersubjetivo donde se perfila el carácter social de los seres humano, esto es, la comunidad propiamente tal. Tal proposición se ampara en el llamado “giro espacial” para entender que toda subjetividad se conforma desde las realidades “cuerpo y ciudad”.

    En razón de ello, la Plataforma se concentrará en elaborar cartografías que permitan pensar lo particular en lo universal, enfrentándonos al dominio de una economía mundial que condena y criminaliza las problemáticas sociales, que impide comprenderlas en su realidad histórica, que impide que la ciudad devenga espacio común, favoreciendo los canales institucionales que santifican el espacio fragmentado, atomizado.

    La actualidad nos exige y se hace necesario proponer nuevas teorías a partir de estas cartografías que -a pesar de su carácter provisorio y trazado desde un tiempo particular- nos permitirán, por una parte, mediar lo universal y lo singular y por otra – a través de una mirada lógica e histórica- concebir la realidad mediante sus oposiciones efectivas.

    Con el Siglo XX muere la ciudad al morir el carácter público corporal como factor histórico-confrontacional de las subjetividades objetivamente determinadas por la institucionalidad político-económica. ¿Cuándo tenemos ciudad? ¿Qué concebimos por ciudad cuando toda cartografía es siempre subjetiva e histórica como objetiva? ¿Cómo se concibe el cuerpo en su actividad e intensidad dentro de esta ciudad? ¿Qué es la ciudad sin los cuerpos más allá del ideario fundacional? Una cosa es cierta, no hay ciudad sin política, y resulta imposible pensar la ciudad sin sus cuerpos históricos.

     

    Suscriben: 

    Arancibia, Leticia
    Ascorra, Paula
    Bilbao, María de los Ángeles
    Cano, Germán
    Colomer, Eugenia
    Durán, Ronald
    Espinoza, Ricardo
    Eaton, Joseph
    Landaeta, Patricio
    López, Verónica
    Narváez, Ángelo
    Núñez, Carmen Gloria
    Redón, Silvia
    Rivas, Rocío
    Salinas, Pablo
    Sánchez, Luis
    Sisto, Vicente
    Soto, Pamela
    Vargas, Roberto